Alimentos para vacas lecheras

 

MVZ MSc. Abundio González Glez.

 

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Introducción:

 

Los alimentos se clasifican en las siguientes categorías:

 

 

Este es un modo conveniente para clasificar los alimentos, pero un poco arbitrario. La clasificación no es tan importante como saber cuales alimentos son más digestibles, su valor nutritivo y los factores que afectan su utilización en una ración.

 

Forrajes

 

En general, los forrajes son las partes vegetativas de las plantas gramíneas o leguminosas que contienen una alta proporción de fibra (más de 30% de fibra neutro detergente). Son requeridos en la dieta en una forma física tosca (partículas de más de 1 o 2 mm. de longitud).

 

Usualmente los forrajes deben de ser producidos en los terrenos de la misma explotación. Pueden ser pastoreados directamente, o cosechados y preservados como ensilaje o heno. Según la etapa de lactancia, pueden contribuir desde casi 100% (en vacas no-lactantes) a no menos de 30% (en vacas en la primera parte de lactancia) de la materia seca en la ración. Las características generales de los forrajes son las siguientes:

 

 

Desde un punto de vista nutricional, los forrajes pueden variar entre alimentos muy buenos (pasto joven y suculento, leguminosas en su etapa vegetativa) a muy pobre (pajas y ramoneos).

 

Pastos y Leguminosas

 

Los forrajes de alta calidad pueden constituir dos terceras partes de la materia seca en la ración de las vacas, que podrían comer del 2.5 al 3% de su peso corporal como materia seca (ejemplo, una vaca de 600 kg. puede comer de 15 a 18 kg. de materia seca de un forraje de buena calidad). Las vacas comen más de una leguminosa que un pasto en la misma etapa de madurez. Sin embargo, forrajes de buena calidad, alimentados en raciones balanceadas, suministran mucho de la proteína y energía necesarias para la producción de leche.

 

Las condiciones de los suelos y el clima típicamente determinan los tipos de forrajes más comunes en una región. Tanto pastos y leguminosas (alfalfa, trébol) son ampliamente conocidos alrededor del mundo. Los pastos necesitan fertilizantes nitrogenados y condiciones adecuadas de humedad para crecer bien. Sin embargo, las leguminosas son más resistentes a la sequía y pueden agregar 200kg de nitrógeno/año/hectárea al suelo porque conviven asociados con bacterias que pueden convertir el nitrógeno del aire a fertilizante nitrogenado.

 

El valor nutritivo de los forrajes está altamente influido por la etapa de crecimiento y cuando son cosechados o pastoreados. El crecimiento puede ser dividido en tres etapas sucesivas:

 

 

Usualmente, el valor nutritivo de un forraje es más alto durante el crecimiento vegetativo y más bajo en la etapa de formación de semillas. Con el avance de la madurez, la concentración de proteína, energía, calcio, fósforo y materia seca digestible en la planta se reducen mientras la concentración de fibra aumenta. Conforme aumenta la fibra, aumenta el contenido de lignina, haciendo a los carbohidratos menos disponibles a los microorganismos del rumen. Como resultado, el valor energético del forraje se reduce.

 

Cuando los forrajes son producidos con el propósito de alimentar ganado, deben ser cosechados o pastoreados en una etapa joven. El maíz y el sorgo, cosechados para ensilaje son dos excepciones, porque a pesar que el valor nutritivo de las partes vegetativas de la planta (tallo y hojas), en la formación de semillas una cantidad alta de almidón digestible se acumula en los granos.

 

El rendimiento máximo de materia seca digestible de una cosecha forrajera se obtiene:

 

 

Hay poco que se pueda hacer para prevenir la pérdida del valor nutritivo de un forraje conforme avanza su estado de madurez. Por cada día de atraso de la cosecha después del momento óptimo de madurez, la producción lechera potencial de las vacas que come el forraje será penalizada. Sin embargo, hay varias estrategias para mantener la disponibilidad de forrajes con un buen valor nutritivo:

 

  1. Desarrollar una estrategia de pastoreo que corresponda al número de animales en los potreros y la tasa de crecimiento del pasto.
  2. Sembrar una mezcla de pastos y leguminosas que tengan tasas diferentes de crecimiento y madurez durante la estación.
  3. Cosechar en una etapa temprana de madurez y preservar el forraje como heno o ensilaje.
  4. Alimentar los forrajes de menor calidad a las vacas secas o las vacas en las últimas etapas de lactancia y los forrajes buenos a las vacas que están iniciando su lactancia.

 

Residuos de cosechas y subproductos agroindustriales de baja calidad nutritiva

 

Los residuos son las partes de las plantas que se quedan en el campo después de cosechar el cultivo principal (por ejemplo paja de maíz, soca de sorgo, paja de cereales, bagazo de caña de azúcar, etc.). Los residuos pueden ser pastoreados, procesados como un alimento seco, o convertidos a ensilaje. Algunas características generales de la mayoría de residuos son los siguientes:

 

 

Concentrados

 

No hay una buena definición de concentrados, pero pueden ser descritos por sus características como alimentos y sus efectos en las funciones del rumen. Usualmente "concentrado" se refiere a:

 

 

Las vacas lecheras de alto potencial para producción lechera también tienen altos requerimientos para energía y proteína. Considerando que las vacas pueden comer solo cierta cantidad cada al día, los forrajes solos no pueden suministrar la cantidad requerida de energía y proteína. El propósito de agregar concentrados a la ración de la vaca lechera es de proveer una fuente de energía y proteína para suplementar los forrajes y cumplir con los requisitos del animal. Así, los concentrados son alimentos importantes que permiten formular dietas que maximizan la producción lechera. Generalmente, la máxima cantidad de concentrados que una vaca puede recibir cada día no debe sobre pasar 12 a 14 kg.

 

Ejemplos de alimentos concentrados

 

 

Algunos tratamientos industriales de granos de cereales producen numerosos subproductos que tienen valores nutritivos extremadamente variados, tales como:

 

 

Ciertas plantas acumulan lípidos en sus semillas (semillas de oleaginosas). Muchas de estas crecen en el trópico y subtrópico (soya, algodón) pero algunos son producidos en los países templados (linaza, canola, girasol). Las semillas de oleaginosas enteras pueden servir como alimento de alta energía pero usualmente contienen sustancias que pueden ser maléficas para los microorganismos del rumen. Más frecuentemente las harinas de semillas de oleaginosas, producidas como subproducto de la extracción del aceite y que contienen 30-50% de proteína son usados como alimentos proteicos para las vacas.

 

 

Minerales y vitaminas

 

Los minerales y vitaminas son de gran importancia en la nutrición. Las deficiencias pueden resultar en pérdidas económicas grandes. En las vacas lactantes, los macro minerales de principal importancia son:

 

La fiebre de leche en los primeros días de lactancia se debe a un desequilibrio en el metabolismo del calcio y  fósforo que es esencial para mantener un buen porcentaje de fertilidad en el hato.

 

Casi todos los alimentos, con excepción de la urea y la grasa, contienen cantidades limitadas de minerales. Debido a que las leguminosas contienen más calcio que las gramíneas, las raciones basadas en leguminosas requieren menos suplementación con calcio. La melaza es rica en calcio, algunos subproductos de origen animal son buena fuente de calcio y fósforo. El cloruro de sodio es el único mineral que se puede ofrecer en acceso libre (en bloques). La suplementación mineral de la dieta de la vaca lechera es usualmente entre 0 y 150 g/vaca/día. Una mezcla de minerales que contiene calcio, fósforo o ambos (por ejemplo fosfato dicálcico) puede ser requerido según los ingredientes de la ración. Los forrajes verdes usualmente contienen bajos niveles de fósforo con relación a las necesidades de la vaca. Sin embargo, el ensilaje de maíz contiene poco calcio y fósforo y requiere suplementación con ambos minerales.

 

Los micro minerales son requeridos en cantidades muy pequeñas y usualmente son incluidos como un premezclado en el concentrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El autor agradece a:

PhD Michel A. Wattiaux del Instituto Babcock
PhD W. Terry Howard
Departamento de Ciencia de Ganado Lechero

Universidad de Wisconsin, Madison, EUA.